La Asociación de Bares, Restaurantes, Cantinas y Comerciantes de Alimentos (ABARCCA) de Torreón se mantiene alerta luego de los hechos sucedidos el pasado fin de semana, tras la detención de un mesero por presunto fraude a clientes de un centro nocturno ubicado en Torreón.
Respecto al tema, Pablo Uribe, presidente detención ABARCCA, informó que trabajan en estrecha coordinación con las autoridades para que, de detectar situaciones insulares o delictivas, se realicen las investigaciones correspondientes.
Uribe detalló que se trata de un tema complicado, debido a que en su mayoría el personal que labora dentro de centros nocturnos, bares o restaurantes, tiende a ser transitorio.
“Es muy complicado el tema de los colaboradores, ya que muchos de ellos son transitorios y pasan de un establecimiento a otro de manera regular. Cuando se detecta alguna sospecha, algo que podamos tener nosotros certeza del mal uso del establecimiento o de que se esté llevando a cabo algún acto delictivo dentro de él, lo primero es alertar a las autoridades y con esto también colaborar en el tema de seguridad.”
Por ello, los gerentes o encargados de los establecimientos reciben capacitaciones contantes para la detección de situaciones irregulares que pudieran poner en riesgo a los clientes o su patrimonio.
“Se les brindan a ellos herramientas para poder detectar cualquiera de estas situaciones.”
Como previamente se informó, elementos del Grupo Reacción Torreón llevaron a cabo la detención de Pablo Jesús ‘N’ de al exterior de el bar “Los Rieles”, ubicado en avenida Matamoros y calle Leona Vicario, en el Centro de la ciudad.
De acuerdo con los trabajos de inteligencia y seguimiento, el detenido operaba en complicidad con un sujeto identificado como Luis, para cometer estafas en centros nocturnos de Torreón y Gómez Palacio.
El modus operandi consistía en aprovechar el estado de ebriedad de clientes en bares donde el ahora detenido laboraba como mesero.
Tras cobrar consumos con terminal bancaria y observar el NIP, presuntamente intercambiaba la tarjeta del usuario por otra similar sin que este lo notara. Al finalizar su jornada, entregaba los plásticos y claves a su cómplice, quien presuntamente realizaba retiros en cajeros automáticos.