A pesar de que una gran parte de las mujeres cuenta con un empleo, esto no las exenta de vivir situaciones de violencia, advirtió Crsitina Gómez Rivas, directora del Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres, al señalar que alrededor del 80 por ciento de las usuarias que atienden actualmente se encuentran laboralmente activas.
Indicó que la información evidencia que la violencia de género no se limita a factores económicos, como se creía en el pasado, cuando muchas mujeres permanecían en relaciones violentas por dependencia financiera. Hoy, aunque existe mayor independencia económica, persisten otras formas de agresión, principalmente la emocional.
De acuerdo con la explicación, la violencia emocional es la más recurrente y está presente en prácticamente todos los casos, ya que forma parte del ciclo que antecede a otros tipos de agresión. Este tipo de violencia puede manifestarse a través de control, desvalorización, manipulación o comentarios que afectan la autoestima de la víctima.
“Es la base de todo. No es que una relación comience con violencia física, sino que se va construyendo desde lo emocional, este tipo de conductas suelen pasar desapercibidas en las primeras etapas".
Posteriormente, la violencia puede escalar a agresiones físicas, que van desde empujones o jaloneos hasta situaciones de mayor riesgo, derivadas de la diferencia de fuerza entre agresor y víctima, lo que incrementa el nivel de vulnerabilidad.
Además, destacó que aún persiste la violencia económica, aunque con nuevas dinámicas, en las que incluso cuando la mujer aporta ingresos, puede ser controlada a través de bienes, documentos o decisiones financieras dentro del hogar.
Subrayó la importancia de atender la salud emocional como un factor clave para romper el ciclo de violencia, ya que muchas veces existen barreras internas que impiden a las víctimas reconocer o salir de estas situaciones.
Finalmente, reiteró que el trabajo de acompañamiento psicológico es fundamental para que las mujeres fortalezcan su autoestima, reconozcan su valor y puedan establecer relaciones más equitativas, basadas en el respeto y la corresponsabilidad.