Miami, Florida. — El empresario colombiano Alex Saab, señalado durante años como el principal operador financiero de Nicolás Maduro y pieza clave en los nexos internacionales del chavismo, compareció este lunes ante una Corte Federal del Distrito Sur de Florida, donde fue procesado formalmente por cargos de lavado de dinero.
La presentación judicial de Saab ocurre tras haber sido deportado de forma expedita por el gobierno de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
De acuerdo con analistas, la entrega del empresario a la justicia estadounidense evidencia una reconfiguración y un nuevo nivel de cooperación entre Caracas y Washington tras la captura de Maduro.
En caso de ser hallado culpable en un eventual juicio, Saab podría enfrentar una pena de hasta 20 años de prisión
El desvío de recursos del programa alimentario CLAP
Las investigaciones lideradas por la Fiscalía federal apuntan a que Saab, junto a otros tres cómplices cuyas identidades permanecen bajo reserva, diseñó un sofisticado esquema de corrupción para desviar fondos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), el programa estatal de distribución de alimentos del gobierno venezolano.
A partir de 2019, cuando las sanciones internacionales de Estados Unidos restringieron drásticamente los ingresos petroleros de Venezuela, el régimen de Maduro comenzó a registrar dificultades para pagar a sus proveedores extranjeros de alimentos.
Según la acusación, Saab aprovechó esta coyuntura para pagar sobornos a altos funcionarios públicos venezolanos a cambio de la adjudicación de nuevos contratos para el CLAP, prometiendo que los insumos provendrían de reconocidos proveedores en Colombia y México a un menor costo.
Sin embargo, la Fiscalía sostiene que el empresario y su red utilizaron empresas fachada, facturación apócrifa y registros de embarque falsificados para simular el cumplimiento de los contratos.
En realidad, la red entregó un volumen de alimentos sustancialmente menor y de baja calidad nutricional, logrando desviar y blanquear cientos de millones de dólares a través del sistema financiero de Estados Unidos.
"Esta acusación formal alega que un programa humanitario de alimentos, destinado a apoyar a venezolanos vulnerables, fue manipulado para un enriquecimiento personal masivo", declaró el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones. Debido a la gravedad de los cargos y al riesgo de fuga, el juez del caso decretó prisión preventiva para el acusado en una cárcel federal de Florida.
La conexión con México: Empresas fantasma y triangulación de crudo
Aunque el expediente estadounidense no abunda en detalles operativos sobre otros países, indagatorias previas de agencias de inteligencia y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de México han documentado el rol clave que jugó el territorio mexicano en la red de Saab.
En 2019, el Departamento del Tesoro de EU sancionó a la firma Group Grand Limited, S.A. de C.V., registrada en México, identificándola como una de las principales empresas fachada utilizadas por Saab para adquirir, almacenar y empaquetar alimentos con sobreprecio destinados a las cajas CLAP.
Los reportes financieros revelan transacciones sospechosas como la transferencia de 5.5 millones de dólares realizada en marzo de 2017 desde el Banco Global de Comercio de Antigua y Barbuda hacia la empresa mexicana Jaifar Comercial, utilizando cuentas en el Banco del Bajío, lo que motivó una denuncia formal de la UIF ante la Fiscalía General de la República (FGR).
A la par de la red de alimentos, las investigaciones asientan que Saab coordinó en México la venta ilegal de petróleo venezolano a empresas locales a precios de descuento, bajo un esquema de "petróleo por comida" diseñado para evadir el embargo financiero a la estatal PDVSA.
En esta operación participó activamente el empresario mexicano Joaquín Leal Jiménez, originario de Guanajuato, quien junto a Saab fue sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en junio de 2020 por operar esta red de evasión mediante firmas fantasma.
El ocaso del "testaferro" de Miraflores
Alex Saab consolidó su influencia y fortuna en Venezuela gracias a la adjudicación directa de contratos gubernamentales de vivienda y alimentación, en sociedad con el también empresario Álvaro Pulido. Su relación de absoluta confidencialidad con Nicolás Maduro le valió ser considerado por las agencias de seguridad estadounidenses como el principal testaferro y custodio de los activos del mandatario.
No obstante, tras la captura y extracción de Maduro, la influencia de Saab decayó rápidamente. Bajo la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez, el empresario de origen libanés fue destituido de sus cargos de representación diplomática y ministerial, quedando vulnerable ante las solicitudes de extradición y procesamiento internacional que finalmente se concretaron con su presentación en la corte de Florida.