Guanajuato, Gto.– El secretario de Gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, informó que, en lo que va del año, las autoridades han clausurado 14 pozos en la región Laja-Bajío tras confirmar que eran empleados por grupos delictivos para desaparecer personas. Esta cifra representa un incremento significativo respecto a los siete pozos reportados al 23 de abril pasado.
Desafíos en la búsqueda y sabotaje criminal
Las labores de localización se concentran principalmente en los municipios de Cortazar, Villagrán y Juventino Rosas, zonas calificadas por el funcionario como complejas. Jiménez Lona detalló que los grupos criminales han recurrido a tácticas de sabotaje para impedir el acceso de las cámaras de búsqueda, colocando tapones de materiales orgánicos —como paja y rastrojo— en las profundidades de los pozos.
Pese a estas adversidades, el secretario aseguró que la Comisión Estatal de Búsqueda de Guanajuato mantiene operaciones diarias utilizando tecnología que permite explorar hasta 400 metros de profundidad. Una vez que se garantiza que los pozos están en desuso y libres de restos, se procede a su clausura definitiva para evitar que sean reutilizados por la delincuencia.
Vulnerabilidad de propietarios y coordinación federal
Respecto a la situación de los inmuebles, el titular de la Secretaría de Gobierno reveló que, en diversos casos, los propietarios originales se han visto obligados a abandonar sus tierras tras recibir amenazas por parte de los perpetradores.
Para fortalecer las acciones de detección, el gobierno estatal mantiene un acercamiento con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) con el objetivo de obtener padrones y ubicaciones de pozos en desuso. De acuerdo con registros documentados, esta práctica criminal de utilizar pozos abandonados para la desaparición de cuerpos ha sido identificada por las autoridades al menos desde 2018.