España.- El Papa ha celebrado la tarde del jueves, 11 de junio, la primera misa en las Islas Canarias, en el Estadio de Gran Canaria, en la ciudad de Las Palmas, durante la tercera etapa de su viaje a España.
Desde allí ha hecho un llamamiento a construir una sociedad reconciliada en el amor, donde la caridad promueva la dignidad y el desarrollo integral de cada persona. Y ha invitado a “esparcir semillas de esperanza en el camino de la humanidad hacia un futuro mejor”.
En su homilía, el Pontífice reflexionó sobre la gratuidad del amor divino. Comentando la primera lectura, recordó que Dios eligió a Israel “no porque tuvieran privilegios, dotes o méritos particulares, sino por puro amor”.
Y subrayó: “Y seguirá amándolos siempre, aun cuando, por su corazón endurecido, no correspondan a sus sentimientos”. Ese amor, explicó, es el fundamento de la vocación humana y no puede reducirse ni al sentimiento ni a la filantropía.
“Esta es la caridad de Dios, en la que hunde sus raíces nuestra vocación al amor, que no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo tormento para el corazón, que late en sintonía con otros corazones, involucrando a toda la persona”, señaló el Papa.
Y destacó: “Amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencia”.
Uno de los ejes centrales de la homilía fue la defensa de una caridad que no se limite a atender necesidades inmediatas, sino que ayude a las personas a recuperar plenamente su dignidad.