Washington, D. C. – Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos, aseguró este jueves ante el Congreso estadounidense que los grupos delictivos organizados mantienen el control total de la frontera norte de México, operando a través de una estructura de "plazas" que facilita el tráfico de drogas y personas hacia territorio estadounidense.
Acusaciones sobre el control fronterizo
Durante una audiencia en el Subcomité de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes, el funcionario declaró que al menos nueve cárteles dominan la franja fronteriza. Según Mullin, estos grupos operan mediante "jefes de plaza" que monitorean constantemente las vulnerabilidades del terreno para optimizar sus actividades ilícitas.
Aunque no presentó pruebas documentales durante su comparecencia, el secretario señaló que las organizaciones criminales han tecnificado sus operaciones mediante el uso recurrente de drones y la reciente construcción de túneles subterráneos.
Defensa de las barreras físicas
Mullin aprovechó el espacio para defender la expansión de barreras físicas y muros fronterizos como una estrategia central del DHS. De acuerdo con el funcionario, la construcción de infraestructura limita las "rutas tradicionales" de las organizaciones criminales, obligándolas a desplazarse hacia "puntos de estrangulamiento".
" "Mientras más muros construimos, más podemos concentrarnos en las zonas donde se registra el tráfico ilícito", puntualizó el titular de Seguridad Nacional, argumentando que esta estrategia permite una distribución más eficiente del personal y la tecnología de vigilancia en sectores críticos.
Estrategia de seguridad nacional
El funcionario enfatizó que la actual política migratoria y de seguridad busca integrar torres de vigilancia autónomas y equipo tecnológico de última generación para combatir el uso de sistemas aéreos no tripulados por parte de los cárteles.
" "Estamos identificando zonas sensibles y corredores estratégicos. Debemos priorizar la seguridad de la patria", concluyó Mullin.
Al tiempo que reafirmó que la dependencia bajo su cargo continuará evaluando el entorno geográfico de la frontera para mitigar las amenazas que, a su juicio, representan estas organizaciones criminales para la seguridad nacional estadounidense.