Tulum, Quintana Roo – La icónica zona costera de Tulum atraviesa una de las crisis económicas más severas de los últimos años. Una llegada atípica y masiva de sargazo, que este año ha duplicado los niveles del ciclo anterior, ha generado un desplome de hasta el 60 por ciento en las ventas del sector turístico y gastronómico, obligando a numerosos establecimientos a bajar sus cortinas.
Efecto devastador en la economía local
La descomposición de la macroalga ha transformado el paisaje de las playas, ahuyentando a los bañistas y dejando vacíos los corredores turísticos. Esta situación, agravada por el encarecimiento de servicios, los elevados costos de renta y el alto gasto que implica la limpieza diaria de los arenales, ha llevado a empresarios a operar en números rojos.
La crisis ha obligado a muchos locales a implementar cierres temporales para mitigar los costos operativos de nómina y energía eléctrica. Sin embargo, para otros negocios, la acumulación de deudas ha hecho insostenible la operación, derivando en cierres definitivos. Actualmente, la avenida costera muestra una imagen inusual: locales abandonados y estructuras con letreros de renta en lo que antes era uno de los puntos más concurridos del Caribe mexicano.
Un "efecto dominó" hacia el centro
El impacto económico ha trascendido la primera línea de playa, generando un efecto cadena que ya afecta a la cabecera municipal. Pequeños comerciantes y proveedores locales advierten que la falta de circulación de dinero proveniente de la zona hotelera ha colapsado el consumo interno.
Esta situación mantiene en alerta a la comunidad empresarial de Tulum, que busca alternativas para contener la caída, mientras la afluencia de visitantes continúa en niveles mínimos ante la imposibilidad de disfrutar de las playas afectadas por la macroalga.