Ah, los empresarios. Esos prohombres que tanto mencionan en el misal oficial para reivindicar su cercanía como poder económico, y su conformidad con el statu quo. Aquellos que, en nuestro contexto Coahuilteca, son convocados frecuentemente para hacerle pasillo al Gobernador en sus eventos públicos y, de paso, legitimar con su presencia o su firma en hojas en blanco las acciones del poder político.
Coahuila

El huachicoahuila de los ‘empresarios’; Saltillo y Torreón, hermanos de combustible

Ah, los empresarios. Esos prohombres que tanto mencionan en el misal oficial para reivindicar su cercanía como poder económico, y su conformidad con el statu quo. Aquellos que, en nuestro contexto Coahuilteca, son convocados frecuentemente para hacerle pasillo al Gobernador en sus eventos públicos y, de paso, legitimar con su presencia o su firma en hojas en blanco las acciones del poder político.

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Autor: José Alfredo Ramos López
21 de julio de 2026 a las 04:00 · 9 Vistas · 2 min de lectura

Ah, los empresarios. Esos prohombres que tanto mencionan en el misal oficial para reivindicar su cercanía como poder económico, y su conformidad con el statu quo. Aquellos que, en nuestro contexto Coahuilteca, son convocados frecuentemente para hacerle pasillo al Gobernador en sus eventos públicos y, de paso, legitimar con su presencia o su firma en hojas en blanco las acciones del poder político.

Y en esa ceremonia de símbolos, al mencionarlos desde el micrófono, se llenan la boca: “em-pre-sa-rios”. Cada sílaba bien puesta y pronunciada. Que resuene y haga eco.

Quien recibe por tanto ese mensaje, como público espectador de la agenda pública estatal, recrea entonces una imagen mental como asociación a la palabra “empresarios”: gente de mediana edad, varones con patrones heteronormativos por lo regular, traje de dos piezas, dinero, automóviles caros, servidumbre a su disposición, oficinas con lujos, la silla principal de una mesa donde se celebran negocios, accesorios que hagan notar una diferencia con el resto de la sociedad, debido a su poder adquisitivo.

Éxito, pues.

Cosa curiosa: si usted prueba de hacer ese ejercicio de correlación, jamás pensará en trabajo físico ni en el producto del esfuerzo. Pero ese es otro tema.

Bajo esa misma etiqueta, “empresarios”, en días pasados fueron detenidos dos de Saltillo, y acusados dos de Torreón, involucrados por la Fiscalía General de la República en un esquema multimillonario de huachicol fiscal.

Se trata, por parte de los laguneros, de Gerardo Antonio Faccuseh Dabdoub y Gerardo Antonio Faccuseh Zarzar, de acuerdo con la carpeta de investigación FED/FEMDO/UEIORPIFAMCOAH/0000765/2024, la cual expresamente señala: “Se les atribuye llevar acciones encaminadas al blanqueo de capitales (procedentes de delitos en materia de hidrocarburos) mediante el uso de un esquema de empresas factureras, listadas por el Servicio de Administración Tributaria como empresas que facturan operaciones simuladas; así como mediante simulaciones jurídicas para dar apariencia de licitud a los recursos operados”.

Ambos poseen a su vez otras 17 razones sociales, en el ramo textil, agropecuario, inmobiliario y comercial, por citar los más visibles.

En el caso de los saltillenses, la indagatoria refiere a José María de la Peña Ramos y Guillermo de la Peña Rosales, ambos ya en prisión preventiva, aunque domiciliaria por aparentes motivos de salud; fueron procesados el fin de semana, de manera accesoria, vinculados a la detención principal del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel.

La estructura de contrabando de combustible, según la FGR, importó 2 mil 137 millones de litros de diesel y gasolina en forma ilegal el ejercicio fiscal 2025. De Estados Unidos a México, por las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo. El quid de la cuestión radica en el pedimento aduanero, ya que declaraban volúmenes aproximados de 10 mil litros por unidad en carrotanques ferroviarios, cuando en realidad cada uno contenía más de 100 mil litros. Evadían millones en impuestos, dicho de otra forma.

El asunto, cabe señalar, está relacionado con el aseguramiento de 15.4 millones de litros de combustible ilícito –denominado en su día operativo histórico– que ocurrió hace un año, en julio de 2025, entre Ramos Arizpe y Saltillo.

 

 

Cortita y al pie

Quién lo diría. No se trata, por ejemplo, de Juan Manuel “El Mono” Muñoz, prácticamente un ícono de la cultura pop en la materia, sino, como se ha dicho ya, “empresarios” de toda la vida. De las sociedades mercantiles Gasolinera Faza, e Internacional de Fundentes, respectivamente.

Y aquí llegamos a un punto interesante, ya que los referidos “empresarios” de la entidad necesitan en su vida pública de figuras a quien descargar las culpas propias, como el “El Mono”. O como recrea Al Pacino con su personaje de Tony Montana en la película Scarface (1983), en la escena del restaurante donde abandona ebrio el lugar, en medio de un escándalo, ante las miradas de gente refinada como comensales honorables; el estereotipo de “empresarios”:

“¿Qué están viendo? (Ustedes) son un montón de animales extraños, y saben por qué: porque no tienen las agallas para estar donde quieren estar, necesitan personas como yo, necesitan personas como yo a quien señalar con sus putos dedos; miren: ese es el hombre malo; y eso qué los hace a ustedes, ¿buenos?; no son buenos, sólo saben cómo ocultarse, saben cómo mentir. Yo no tengo ese problema. Así que denle las buenas noches al hombre malo, abran paso al hombre malo, un hombre malo va a pasar”.

 

 

La última y nos vamos

Eso, y una moraleja más del tema: que no es oro todo lo que reluce.

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