Calvario transitar la Sal-Mon: accidentes, tráfico pesado y una ruta alterna que sigue en pausa
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Calvario transitar la Sal-Mon: accidentes, tráfico pesado y una ruta alterna que sigue en pausa

Un accidente en la carretera Saltillo-Monterrey puede convertirse en horas de espera, kilómetros de vehículos varados y afectaciones

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Autor: José Alfredo Ramos López
13 de agosto de 2026 a las 11:45 · 31 Vistas · 2 min de lectura

Saltillo, Coah.- Para quienes diariamente utilizan la carretera Saltillo-Monterrey, un accidente puede significar mucho más que unos minutos de retraso: puede convertirse en horas de espera, kilómetros de vehículos varados y afectaciones para quienes utilizan esta vía como conexión entre Coahuila y Nuevo León.

El problema volvió a quedar expuesto esta semana. El 12 de agosto, un choque entre dos tráileres ocurrido en el kilómetro 80 de la autopista Monterrey-Saltillo, en Santa Catarina, dejó a uno de los operadores prensado y gravemente lesionado.

Las unidades quedaron atravesadas sobre la carretera y provocaron una larga fila de automóviles y vehículos de carga. De acuerdo con Zócalo, los usuarios permanecieron detenidos durante más de tres horas.

El accidente se sumó a otro registrado apenas dos días antes, el 10 de agosto, cuando un automóvil chocó contra una barrera metálica en el kilómetro 34 de la carretera Federal 40, en Ramos Arizpe. El conductor resultó gravemente lesionado.

Aunque se trata de percances distintos, ambos muestran una de las principales vulnerabilidades del corredor: cuando ocurre un accidente que obstruye la circulación, las opciones para desahogar el tránsito son limitadas.

Una carretera donde conviven autos y transporte de carga

La Saltillo-Monterrey es utilizada tanto por automovilistas particulares como por unidades de transporte de carga, en una región caracterizada por su intensa actividad industrial y logística.

En 2024, autoridades de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes en Coahuila reconocieron la elevada demanda de vehículos de carga que existe en esta carretera y señalaron que el transporte pesado es el que registra más accidentes y el que más circula por esta vía.

La propia dependencia advirtió que aumentar un carril no necesariamente resolvería el problema de saturación, pues la demanda podría ocupar nuevamente la capacidad disponible.

Esto no significa que los tráileres sean responsables de todos los accidentes. El punto es otro: cuando una unidad pesada participa en un percance y queda atravesada, volcada o pierde su carga, las maniobras para retirarla pueden requerir más tiempo y equipo, aumentando las afectaciones a la circulación.

Y en una carretera con un importante flujo de vehículos, ese tiempo se traduce rápidamente en kilómetros de congestionamiento.

El problema va más allá de los automovilistas

Cada cierre de la Saltillo-Monterrey afecta a miles de personas que utilizan diariamente el corredor para trasladarse entre ambas ciudades.

Pero también puede impactar las actividades industriales y comerciales de la región.

Por esta vía circulan trabajadores, transporte de mercancías, vehículos particulares y unidades vinculadas a las cadenas logísticas de uno de los principales corredores industriales del noreste.

Por eso, cuando la carretera se detiene, no solamente se detiene el tráfico.

También se retrasan entregas, recorridos laborales y operaciones que dependen de la conexión entre Coahuila y Nuevo León.

¿Y la Interserrana?

En medio de este escenario aparece una obra que desde hace años ha sido planteada como una alternativa para mejorar la conectividad del sur de Nuevo León y reducir presión sobre las rutas existentes: la carretera Interserrana.

El proyecto busca conectar la carretera 57, en la zona de San Roberto, Galeana, con la Carretera Nacional, en las inmediaciones de Montemorelos.

La obra fue dividida en tres tramos.

De acuerdo con información del Gobierno de Nuevo León difundida en julio, el tramo 1 tenía un avance cercano al 90 por ciento, mientras que el tramo 3 registraba entre 80 y 90 por ciento.

El problema está en el tramo 2.

Se trata de la parte más compleja del proyecto, debido a la orografía de la Sierra Madre y a las obras de infraestructura que contempla, entre ellas túneles.

Su conclusión se mantiene en un horizonte más lejano, con estimaciones que apuntan hacia 2028-2029.

Mientras los tramos avanzan por separado, la carretera que actualmente concentra buena parte del flujo entre Saltillo y Monterrey continúa siendo vulnerable a los accidentes y a la saturación.

Una alternativa que todavía no resuelve el problema actual

La Interserrana podría convertirse en una ruta adicional para el movimiento de mercancías y contribuir a distribuir parte del tráfico que actualmente utiliza las carreteras existentes.

El Gobierno de Nuevo León ha señalado que uno de los beneficios del proyecto será mejorar la conexión de la zona sur del estado con el norte y reducir recorridos para parte del transporte de carga.

Pero mientras el proyecto no esté concluido, la Saltillo-Monterrey seguirá cargando buena parte de esa movilidad.

Y cada accidente vuelve a poner sobre la mesa la misma pregunta:

¿Qué tan preparada está la región para enfrentar el cierre de una de sus principales conexiones?

 

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