Washigton, D.C.– La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá alcanzó un nuevo punto crítico tras el colapso de las negociaciones bilaterales. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que a partir del 1 de enero de 2027 su administración incrementará al 50 por ciento los aranceles a la importación de automóviles, camiones, autopartes y acero procedentes del país vecino.
La medida amplía el cerco económico activado el pasado fin de semana, cuando entraron en vigor gravámenes del 50% sobre productos canadienses valorados en aproximadamente 20 mil millones de dólares, equivalentes al 5.5% de las exportaciones totales de Ottawa hacia el mercado estadounidense.
Ruptura de negociaciones y represalias
El fracaso de los diálogos en Washington —encabezados por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el negociador canadiense Dominic LeBlanc— desencadenó una respuesta inmediata por parte del gobierno canadiense.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que su país aplicará aranceles de represalia a partir del 8 de septiembre, tras rechazar lo que calificó como un "mal acuerdo".
Carney denunció que la delegación estadounidense intentó imponer condicionamientos de último minuto sobre las alianzas comerciales de Canadá con terceros países, sumado a presiones contra la lengua francesa y la cultura de Quebec.
El mandatario canadiense enfatizó que el país ha reforzado sus vínculos comerciales con la Unión Europea y la región de Asia-Pacífico como parte de su plan de diversificación.
Por su parte, el presidente estadounidense endureció su postura a través de su red Truth Social y en declaraciones posteriores, afirmando que "Canadá ha estado estafando a Estados Unidos durante años" y sosteniendo que Washington no depende de su socio del norte.
Impacto económico y tensión política
El choque tarifario golpea directamente a la industria automotriz y siderúrgica de Canadá, nación que destina el 70 por ciento de sus exportaciones totales a Estados Unidos. A pesar de la incertidumbre laboral que esto genera en la población, un estudio del Instituto Angus Reid reveló que el 75 por ciento de los canadienses respalda la decisión de su gobierno de retirarse de la mesa de negociación.
En el plano regional, la crisis añade incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyas revisiones formales continúan pendientes en un ambiente caldeado por las recientes declaraciones retóricas de Washington.