Con su PAN se lo coma
Coahuila

Con su PAN se lo coma

¿Qué más se puede decir acerca del PAN en Coahuila que no se haya dicho ya en el pasado?

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Autor: José Alfredo Ramos López
25 de agosto de 2026 a las 04:00 · 10 Vistas · 2 min de lectura

¿Qué más se puede decir acerca del PAN en Coahuila que no se haya dicho ya en el pasado?

¿Con cuáles nuevas gráficas podemos exponer su fracaso?, ¿qué otros ejemplos usar para ilustrar su decadencia y alertar –como fin último– sobre la espiral descendente en que ha caído desde 2017 y sigue cayendo, sin que exista un suelo mínimo que lo detenga?

Ahora bien, un fenómeno suele suceder: cada que aparece una nueva información acerca del PAN en Coahuila, con el ánimo de insertarse a la opinión pública, ésta es desestimada prácticamente por completo. A nadie importa su difusión; ni en el plano digital ni en el análogo. No hay quien escuche ni vea ni lea. Se trata de las noticias con menos visualizaciones y reacciones por excelencia, como eventualmente sucederá con este artículo.

Sin embargo los clics no mandan y el tema de actualidad en el estado es el oficio dirigido el pasado miércoles a su Comité Directivo Estatal, a través del cual comunica el Ejecutivo Nacional que, para efectos prácticos, no existe más. Ha muerto.

“Siendo las 18:00 horas del día 19 de agosto de 2026, se procede a publicar en los estrados del Comité Ejecutivo Nacional las providencias emitidas por el Presidente Nacional, por las que se inicia el procedimiento de disolución del Comité Directivo Estatal y de la Comisión Permanente Estatal del Partido Acción Nacional del Estado de Coahuila, de acuerdo con la información contenida en el documento identificado como SG/027/2026”.

Esa es, en estricto sentido, la esquela. El obituario de un párrafo con el que se pone fin a una historia que cumpliría en 2029 sus primeros 90 años de vida ‘independiente’, y no podrá ser. De 2027 en adelante será abducido y degradado a delegación. Falleció a los 87 años de edad.

Quizá fue casualidad su elección, pero la palabra usada por la secretaria general del PAN en la referida cédula: “disolución”, es la mejor del diccionario que pudieron haber elegido, pues, efectivamente, gracias a sus posiciones líquidas (flexibles, laxas, acomodaticias) primero se licuaron y posteriormente se diluyeron. Al final, los absorbió el PRI.

El fundamento, a manera de reproche, fueron los resultados del último proceso electoral, donde obtuvo cero posiciones y 2.29% de los votos totales, cifra muy por debajo del umbral mínimo exigido (3%) para mantener el registro estatal y obtener prerrogativas.

En 2016, hace una década, existió por primera vez en Coahuila el ánimo social de cambio político en la época contemporánea. Había las condiciones necesarias y la mayoría lo respaldaba tal y como se presentaba entonces el tablero electoral, es decir, con el PAN como alternativa única de poder.

Pero los panistas de la cúpula estatal y nacional querían alternancia (o concertacesión) no transformación. “La hacienda con todo y peones”, como en su día lo definió Porfirio Muñoz Ledo, al condensar en un aforismo la forma de conducirse que tienen los panistas. O sea que les entregasen las llaves, sin otro esfuerzo más allá de estirar la mano para recibirlas.

Por supuesto, no sucedió así.

 

 

Cortita y al pie

Es un instituto estéril, en Coahuila no tiene bastiones: ni en zonas urbanas ni en los sectores de mayor ingreso per cápita dentro de estas; en ninguna parte. No se pertenece a sí mismo ya, por consecuencia.

Nada frena su sangría. Ni siquiera mete las manos. Se ha vaciado de contenido: por la derecha lo rebasaron otros partidos, y en la izquierda no tiene cabida. Ha recorrido hacia el centro del espectro político sus posturas, dudando de sus convicciones, amoldándose sin tino a lo que vociferan las redes sociales (que no es, necesariamente, la misma manera de pensar que predomina en el plano no virtual).

Su presencia en la escena política es testimonial, parte de una escenografía cromática donde azul significa una cosa para el ideario colectivo, aunque nada en realidad. No cumple una función en el espacio.

Su estrategia estatal a últimas fechas fue la postura del tlacuache: simular ser inofensivo en estado catatónico, patas arriba, para mantenerse con vida y no ser atacado.

Luego de monopolizar por cuatro décadas el espacio seguro de ‘opositor’, lanzando dardos sin punta y cuchillos sin filo, se apagó su estrella; la gente percibió su miedo y paulatinamente le dio la espalda.

 

 

La última y nos vamos

El ‘Memoanayismo’ (por definición, la capacidad para postularse a cargos de elección popular y perder deliberadamente) es canon; el PAN de muerto en cualquier época del año, también.

La ironía es que precisamente hoy, cuando el péndulo ideológico mundial se mueve hacia la derecha, terreno donde siempre han permanecido asentados los panistas, es cuando mayores espacios locales pierden merced a sus derrotas electorales.

La preferencia por gobiernos de derecha sigue estando presente. Ellos, en cambio, son los que han desaparecido.

Por lo demás, quizá la mejor definición del PAN sea que, en Coahuila, como quedó demostrado en su día (2017), no gana ni ganando.

Y ante eso, ni aunque se ponga ni aunque se quite.

 

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