En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora el próximo 30 de agosto, el Diálogo Nacional por la Paz hizo un llamado a las iglesias de todo México para acompañar y brindar espacios de escucha a las familias buscadoras.
A través de un documento dirigido a líderes religiosos del país, la organización señaló que la situación de las personas desaparecidas obliga a colocar a las víctimas de la violencia en el centro de las acciones encaminadas a la construcción de paz.
“Queremos hacer nuestras sus causas, acompañar solidariamente a sus familias y abrir nuestras iglesias para acogerlas, como un signo concreto de esperanza y de nuestro compromiso con la construcción de la paz”, señala el pronunciamiento.
El llamado contempla cuatro acciones para el próximo 30 de agosto. La primera consiste en recibir a las familias buscadoras durante las celebraciones religiosas semanales, con el objetivo de ofrecer espacios de escucha ante sus demandas de verdad, justicia y reparación.
También se solicita facilitar las condiciones para que los colectivos y familiares puedan instalar “buzones de paz” dentro de las iglesias, mediante los cuales la comunidad pueda hacerles llegar mensajes de esperanza y cercanía.
Otra de las propuestas es incluir a las personas desaparecidas dentro de las oraciones e invocaciones que se realicen en los templos, además de acompañar las actividades que los colectivos de búsqueda tengan programadas con motivo de la fecha.
El Diálogo Nacional por la Paz sostuvo que atender la problemática de las desapariciones forma parte de los desafíos que enfrenta el país para avanzar hacia la construcción de paz y llamó a mantener cercanía con las víctimas y sus familiares.
“Recuperar la paz de nuestro país pasa por sanar la herida de las personas desaparecidas, cuidar como sociedad a nuestros jóvenes y repensar los acuerdos colectivos que hacen posible vivir juntos”.
El pronunciamiento es respaldado por organismos religiosos, entre ellos la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México (CIRM) y Jesuitas México, como parte de las acciones impulsadas por el Diálogo Nacional por la Paz.