Ciudad de México.- Andrew Tate construyó buena parte de su fama en internet alrededor de una imagen difícil de ignorar: superautos, relojes exclusivos, viajes, propiedades y una fortuna aparentemente enorme. Sin embargo, documentos judiciales presentados por su propia defensa revelan que parte de ese ostentoso estilo de vida no era exactamente lo que parecía.
Los abogados de Andrew y su hermano Tristan Tate reconocieron ante una corte federal de Estados Unidos que ambos proyectaban deliberadamente en redes sociales una imagen de ser extremadamente ricos, debido a que esta percepción era importante para sus negocios y su presencia en internet.
La revelación ha provocado una oleada de burlas y memes en redes sociales, especialmente porque durante años Tate utilizó su riqueza como argumento de autoridad y como parte fundamental de su personaje.
Superautos que no eran suyos
Entre los ejemplos que han salido a la luz se encuentra un Bugatti personalizado valuado en alrededor de 7 millones de dólares y un Aston Martin de aproximadamente 2.1 millones.
Aunque estos vehículos aparecían asociados a la imagen pública de Tate, documentos judiciales indican que no eran propiedad personal del influencer, sino que estaban rentados o sujetos a esquemas de arrendamiento corporativo.
El caso del Bugatti resulta particularmente simbólico.
Tate popularizó en internet la frase “What color is your Bugatti?” (“¿De qué color es tu Bugatti?”), que utilizaba para responder a sus críticos y presumir su supuesto éxito económico.
Ahora, su propia defensa argumenta que determinados bienes exhibidos en redes no deben utilizarse como prueba de que posee la enorme fortuna que aparentaba.
También se ha cuestionado la propiedad de otros artículos de lujo mostrados públicamente, como relojes y embarcaciones.
Aparentar riqueza era parte del negocio
La explicación presentada por los abogados resulta todavía más relevante debido al modelo de negocio desarrollado por Tate.
Su defensa reconoció que los hermanos tenían incentivos comerciales para presentarse como hombres extraordinariamente ricos, ya que parte de sus negocios consiste precisamente en enseñar a otros hombres estrategias para ganar dinero.
Andrew Tate alcanzó enorme popularidad con proyectos como Hustlers University, una plataforma de suscripción que ofrecía cursos sobre comercio electrónico, inversiones, criptomonedas y otros métodos para generar ingresos.
La membresía llegó a costar alrededor de 49.99 dólares mensuales.
También fueron promocionados programas mucho más costosos relacionados con negocios, estructuras fiscales y manejo de activos.
De acuerdo con los argumentos judiciales, la extravagancia era parte del personaje: publicaciones mostrando riqueza, automóviles y una vida fuera del alcance de la mayoría ayudaban a generar reproducciones, seguidores e ingresos.

¿Por qué sus propios abogados revelaron esto?
La explicación tiene una razón jurídica.
La defensa busca cuestionar la idea de que Andrew y Tristan Tate poseen una fortuna gigantesca que les permitiría escapar fácilmente de la justicia.
Por ello, sus abogados han tratado de demostrar que la riqueza observada en Instagram, X y otras plataformas no necesariamente corresponde con su patrimonio real.
En otras palabras, la misma imagen de multimillonarios que durante años ayudó a construir su popularidad ahora puede convertirse en un problema dentro de los procesos legales que enfrentan.
La defensa sostiene que los personajes mostrados en internet son versiones deliberadamente exageradas de los hermanos Tate.
De símbolo de éxito a blanco de memes
Las revelaciones rápidamente se viralizaron en redes sociales, donde usuarios recuperaron fotografías y videos antiguos de Tate presumiendo automóviles, viajes y otros lujos.
Especialmente utilizada ha sido su famosa pregunta sobre el Bugatti, convertida ahora en una burla contra el propio influencer.
Sin embargo, los documentos judiciales no demuestran que toda la fortuna de Andrew Tate sea ficticia ni que absolutamente todos los bienes que ha mostrado sean rentados.
Los hermanos Tate han manejado negocios que generaron millones de dólares.
Lo que sí reconoce su propia defensa es que la imagen de riqueza extrema mostrada ante millones de seguidores estaba exagerada y que algunos de los bienes utilizados para construirla no pertenecían personalmente a Tate.
Una revelación particularmente incómoda para alguien que convirtió durante años el lujo y el éxito económico en una de las principales razones para convencer a otros de escuchar —y pagar— por sus consejos.
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