Saltillo, Coah.— El caso de una niña de 10 años que habría sido engañada y extorsionada a través de internet, luego de un contacto relacionado con Roblox, vuelve a poner sobre la mesa un riesgo que no se limita a un videojuego: el uso de plataformas digitales para ganarse la confianza de niñas, niños y adolescentes y posteriormente presionarlos para obtener imágenes, videos o información privada.
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De acuerdo con la denuncia difundida por la familia, la persona que contactó a la menor se habría hecho pasar por otra niña. La comunicación posteriormente habría pasado a aplicaciones de mensajería, donde comenzaron las exigencias y amenazas para obtener más contenido íntimo. La familia conservó capturas de pantalla, datos de las cuentas y un número telefónico como evidencia y acudió ante la Policía Cibernética.
No es solo Roblox
El riesgo tampoco se limita a los videojuegos. Un estudio de UNICEF México, realizado como parte de la investigación internacional "Disrupting Harm", encontró que 1 de cada 8 adolescentes usuarios de internet en México sufrió explotación o abuso sexual facilitado por tecnologías digitales. Esto representa alrededor de 1.6 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 12 y 17 años.
Los riesgos fueron identificados en redes sociales, aplicaciones de mensajería y videojuegos. Entre estos últimos aparecen Roblox, Fortnite y FIFA. UNICEF aclara que esto no significa que una plataforma por sí misma provoque la violencia, sino que los espacios digitales pueden ser utilizados para facilitar el contacto y prolongar el daño.
La investigación también encontró un dato que rompe con la idea de que el peligro siempre viene de un desconocido: en 64 por ciento de los casos, los adolescentes ya conocían a la persona que les hizo daño, principalmente como amistad, pareja o familiar.

¿Cómo puede empezar?
El contacto puede parecer completamente normal al principio.
Una solicitud de amistad, una invitación para jugar, una conversación sobre videojuegos o alguien que muestra interés constante por el menor pueden convertirse en el inicio de una relación de confianza.
El problema aparece cuando esa interacción comienza a cruzar límites: preguntar dónde vive o estudia, pedir fotografías, solicitar que active la cámara, insistir en hablar en privado, pedir que mantenga la conversación en secreto o tratar de llevarla a otra aplicación.
En el caso reportado en Saltillo, precisamente se señala que el contacto relacionado con Roblox habría continuado posteriormente mediante otras aplicaciones de mensajería.
Estas son las señales que deben alertar a los padres
1. Pide mantener la conversación en secreto.
Frases como "no le digas a tus papás" buscan aislar al menor.
2. Quiere saber datos personales.
Pregunta su edad, escuela, colonia, domicilio, teléfono o lugares que frecuenta.
3. Intenta sacar la conversación del videojuego.
Propone continuar en WhatsApp, redes sociales, chats u otras plataformas.
4. Ofrece regalos o beneficios.
Puede utilizar objetos virtuales, dinero, recargas o favores para generar confianza o conseguir algo a cambio.
5. Solicita fotografías o videos.
Especialmente si comienza a pedir contenido privado o íntimo.
6. Insiste en utilizar cámara o videollamadas privadas.
7. Amenaza o chantajea.
Puede decir que publicará fotografías, revelará información o contactará a familiares y amigos si el menor no cumple sus exigencias.
¿Qué pueden pedirle a un menor?
No siempre comienzan pidiendo contenido íntimo. El primer objetivo puede ser conseguir información personal para conocer al menor y generar confianza.
Entre las señales de riesgo están las preguntas sobre su nombre, edad, escuela, domicilio, teléfono, fotografías, amigos o familiares.
Posteriormente pueden aparecer solicitudes de fotografías o videos, conversaciones privadas, uso de cámara o el traslado de la comunicación a otra plataforma.
Cuando aparecen amenazas para conseguir más contenido, ya no se trata de una simple conversación incómoda: puede convertirse en una situación de extorsión y violencia sexual digital.
¿Qué hacer si tu hijo fue contactado?
Lo primero es no culparlo ni regañarlo.
Un menor que teme que sus padres se enojen puede ocultar lo ocurrido y continuar en contacto con el agresor.
UNICEF recomienda fortalecer la comunicación y acompañar a niñas, niños y adolescentes sin juzgarlos. En México, el estudio encontró que 32 por ciento de quienes vivieron este tipo de violencia no se lo contó a nadie, mientras que menos de 1 por ciento de los incidentes identificados llegó a ser denunciado ante la Policía.
Si existe una situación de este tipo:
Conserva capturas de pantalla.
Guarda nombres de usuario, perfiles, números y enlaces.
No borres las conversaciones antes de preservar la evidencia.
No negocies ni envíes más material para intentar detener las amenazas.
Reporta las cuentas dentro de la plataforma.
Busca ayuda de las autoridades y servicios especializados.
Si existe una amenaza inmediata o un intento de encuentro presencial, busca ayuda de emergencia.
La mejor protección no es prohibir internet
Los datos muestran que internet ya forma parte de la vida cotidiana de la niñez: casi 8 de cada 10 niños de 6 a 11 años utilizan internet, mientras que entre los adolescentes la cifra supera 95 por ciento.
Por eso, el objetivo no necesariamente es prohibir los videojuegos o quitarles el acceso a internet, sino enseñarles a reconocer situaciones que cruzan límites y, sobre todo, conseguir que sepan que pueden contarle a un adulto si alguien les pide algo que los hace sentir incómodos, asustados o confundidos.
El caso ocurrido en Saltillo demuestra que una conversación que comienza como un juego puede terminar en una situación mucho más grave. Para los padres, la clave está en conocer las plataformas que utilizan sus hijos, revisar sus configuraciones de privacidad, establecer reglas claras y mantener abierta la comunicación.