Ante los hechos de violencia registrados el pasado jueves 1 de octubre en la Escuela Secundaria General Número 13 “Justo Sierra Méndez”, el obispo de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán, llamó a la sociedad a realizar una reflexión profunda sobre las causas de la violencia y evitar que la tragedia sea utilizada para deslindar responsabilidades o buscar beneficios personales.
A través de un mensaje, el obispo expresó su consternación por los acontecimientos que dejaron a la comunidad educativa afectada y lamentó especialmente la muerte de la maestra Nedy Edith Nevárez González, a quien reconoció por haber perdido la vida al intentar defender a sus alumnos y alumnas.
Extendió sus condolencias y oraciones a la familia de la docente, al tiempo que destacó su acción como un testimonio de entrega hacia los demás.
También manifestó su cercanía con las familias de las personas que resultaron heridas, así como con alumnos, docentes y personal administrativo que vivieron el episodio de violencia. De igual manera, expresó un mensaje de acompañamiento a los familiares de los jóvenes involucrados en los hechos.
El obispo señaló que acontecimientos de esta naturaleza deben llevar a la sociedad a cuestionarse sobre las condiciones que permiten que la violencia continúe presente en la convivencia cotidiana y planteó interrogantes sobre la formación de las nuevas generaciones y los valores que se están transmitiendo.
“¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por dónde se nos está metiendo la violencia? ¿Qué hemos dejado de hacer para que el árbol que estamos cultivando produzca estos frutos? ¿Qué seres humanos estamos formando?”, cuestionó.
En su mensaje, advirtió además sobre el riesgo de buscar culpables de manera inmediata o utilizar la tragedia para deslindarse de cualquier responsabilidad.
Reconoció que corresponde a las autoridades determinar responsabilidades por los hechos, pero sostuvo que la problemática de violencia que afecta al tejido social requiere una reflexión colectiva y no puede atribuirse únicamente a los jóvenes involucrados.
“Cargar con la responsabilidad de la descomposición social a los jóvenes implicados, sería una total y absoluta hipocresía de una sociedad que de una forma u otra incita continuamente a la violencia y a la vida sin sentido”, expresó.
Desde la perspectiva de la fe, Barraza Beltrán también llamó a evitar interpretaciones que presenten lo ocurrido como un castigo divino. Señaló que hacerlo desfiguraría, desde su consideración, el sentido misericordioso de Dios.
Ante la violencia, planteó la necesidad de fortalecer el perdón y trabajar por condiciones que permitan una vida digna, justa y plena, al considerar que la paz no solamente se ve afectada por las armas, sino también por las condiciones sociales que generan sufrimiento.
Finalmente, el obispo de Torreón pidió que la sociedad no permanezca como espectadora ante acontecimientos de esta naturaleza ni asuma únicamente el papel de juez, sino que participe en la construcción de una convivencia distinta.
“Que podamos ser hombres y mujeres que renovemos nuestra esperanza en una humanidad nueva, libre de todas las esclavitudes y ataduras que enlutan nuestra humanidad”, concluyó.