Hace 12 días, la tarde-noche del jueves 22 de octubre, fue arrestado en Eagle Pass el nigropetense Julio Rodolfo González Olveda, de 52 años de edad, en su domicilio de Rio Road, una zona residencial de alta plusvalía en Eagle Pass.
Acto seguido, el transportista fue presentado en la Corte de Distrito división Del Río, y después de una lectura inicial de cargos (conspiración para blanqueo de capitales) realizada por el juez Joseph A. Cordova, fue trasladado por el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos a la Corte para el Distrito Norte de Texas, en Dallas, donde se ubica en la actualidad a la espera de juicio, mismo que se mantiene “sellado” (con la información sensible censurada), lo cual significa que serán confidenciales sus implicaciones (usualmente por existir otros acusados que no han sido detenidos).
Todo sucedió de aquél lado de la frontera estadunidense, como es evidente.
En este mismo espacio se publicó el 25 de octubre su historia de vida oficial: antecedentes familiares y de negocios en Coahuila, y registros públicos, básicamente.
Falta, sin embargo, el lado B del cassette: su relación con el ‘huachicol hormiga’.
Todo comienza con múltiples videos y fotografías de tractocamiones sin caja, cruzando varias veces al día, ida y vuelta, por los puentes de Piedras Negras. Como no arrastran ninguna cosa, no hay nada qué declarar entonces y se agiliza el cruce fronterizo (es un decir, pues las filas uno tras otro aumentan el tiempo de espera para todos).
De la revisión gráfica se pueden advertir varios detalles a simple vista: mientras los camiones de carga ‘normales’ cuentan con dos tanques de diésel, los utilizados por la red de ‘huachicol hormiga’ disponen de adaptaciones metálicas para cuatro depósitos, con capacidad aproximada para 125 galones cada uno.
Internados en Eagle Pass, unos se desplazan dirección carretera a Laredo, y otros con rumbo a la carretera a Del Río.
Así, cada unidad puede transportar una media de 1893 litros de diésel por viaje, los cuales dentro de territorio mexicano, en gasolineras de zona no fronteriza, significan 51 mil pesos a su precio topado por decreto en 26.99 pesos.
Una estimación conservadora, de 100 unidades cruzando a diario por cada puente, como era usual ver cada madrugada por la ruta fiscal (el corredor vial hacia los puentes fronterizos), supone 5 millones 110 mil pesos al día, ó 153 millones 275 mil al mes, ó mil 840 millones de pesos en un año.
El doble, si se realiza el ejercicio contando los dos puertos de entrada.
Aunque la cantidad de combustible que pueden transportar los vehículos es limitada, el hecho de que no lleven remolque permite a los conductores realizar varios viajes al día, trasladando el hidrocarburo a un depósito “en las afueras de Piedras Negras”, según Breitbart News, a pesar de que el Alcalde del Municipio, Carlos Jacobo Rodríguez, ha dicho en una mañanera (26-10-26) que no tiene conocimiento de la existencia de “patios de trasvase”.
O como si Nava (gobernado también por Morena desde 2025) no estuviese cruzando la calle.
Previamente, en julio, el edil había dicho (sin señalar a nadie por su nombre): “los huachicoleros, hay que llamarles como son, hacen un desmadre por toda la ruta fiscal”.
Cabe señalar que la ganancia es completa en cuanto a su internación en suelo nacional, pues no paga impuestos de ningún tipo a diferencia de las pipas con huachicol fiscal que al ingresar por Tamaulipas sí declaran la carga, ya sea como aditivo, o residuos. En este caso no existe tal importación. Es otra modalidad. Una “made in Coahuila”.
Amén de circular sin carga, otra peculiaridad es que la quinta rueda (el mecanismo en forma de placa circular donde se unen el tractocamión con su remolque) siempre luce ‘seca’, es decir, no ha sido engrasada -como es lo habitual- para poder articular la caja. Esto, en cuanto a lo visible.
Ahora bien, no se ve, pero en el interior de la estructura de cabina, además, ha sido acoplado un compartimento ‘hechizo’ a manera de tambor para contener hidrocarburos. Un pilón cortesía de la casa. Así la ganancia crece de manera exponencial.
Esto último, justo es decirlo, fue revelado hace un año -en noviembre de 2025- por Breitbart News, el aguerrido medio de comunicación no convencional texano, quien detalló la estrategia de contrabando utilizada por Julio González.
Por otro lado, representa un riesgo para la seguridad del chofer y todos cuantos se cruzan en su camino. No es casualidad, por ejemplo, que algunos de los múltiples accidentes carreteros ocasionados en su ruta de 2025 a la fecha (cuando inició el cambio de tácticas, luego de los primeros operativos federales y el cerco a “El Señor de los Buques”), mortales en algunas ocasiones (como los ocurridos cerca de Minosa, de las casetas de la Autopista Premier, o de la Estación Hermanas), hayan requerido horas para controlar el fuego. Y cómo no, si el acelerante va incluido de cortesía.
Cortita y al pie
Luego está el modus operandi (o una gran coincidencia, según se vea): a escasos 500 metros del terreno donde reposan algunos de los camiones identificados con las referidas características en Piedras Negras, se ubican las instalaciones de la Guardia Nacional, sobre el libramiento Venustiano Carranza.
Y aquí viene lo interesante. En Reynosa, para dimensionar, a mil 500 metros de la refinería clandestina incautada por el Ejército y la FGR en julio pasado -sin detenidos, ojo- se localizan instalaciones también de la Guardia Nacional.
Dicho de otra forma: todo sucede en sus narices, siendo ellos quienes tienen jurisdicción para actuar en delitos del orden federal que corresponden al trasiego, como el transporte y almacenamiento de combustible, o aduanas.
La última y nos vamos
Por lo demás, el asunto de fondo es el control de los puentes I y II de Piedras Negras por un particular: el mismo Julio. La prioridad que tenía este en los andenes de exportación, y reclamos de otros transportistas que jamás fueron atendidos. Pero esa es otra historia.
El tema no está muerto ni congelado; por el contrario, apenas comienza.
