Madrid España — Aunque la economía global demostró capacidad de resistencia frente a choques como la pandemia de covid-19, conflictos bélicos, crisis energéticas y presiones inflacionarias, esa solidez ha dejado un costo estructural severo: un ritmo de crecimiento menor, altos niveles de endeudamiento y una marcada reducción en los márgenes de maniobra financieros.
Así lo advirtió Ana Botín, presidenta de Grupo Santander, durante la inauguración de la Conferencia Internacional de Banca 2026. La directiva señaló que el producto interno bruto (PIB) mundial se expande actualmente cerca de medio punto porcentual menos que hace dos décadas, un diferencial que, acumulado en un periodo de cinco años, representa una pérdida de 10 billones de dólares, cifra equivalente a la economía conjunta de Alemania y Japón.
" "La economía global es muy resiliente. Hemos resistido una pandemia, guerras, choques energéticos y una inflación elevada, pero esa resiliencia tiene un costo. No se puede crecer sin una resiliencia sólida, pero para ser resilientes tenemos que acelerar el crecimiento", afirmó Botín.
Europa y los sectores clave de inversión
Botín centró su análisis en el comportamiento de Europa, región que genera el 20 % del PIB mundial, pero a la que atribuyó el 60 % de la desaceleración global. Para revertir esta tendencia, planteó enfocar el financiamiento y la inversión estratégica en cuatro áreas prioritarias: centros de datos e inteligencia artificial, infraestructura energética y redes eléctricas, defensa y vivienda asequible.
Para solventar estas necesidades, enfatizó la urgencia de detener la fuga de capitales hacia mercados internacionales. De acuerdo con la ejecutiva, los hogares europeos acumulan 32 billones de euros en patrimonio neto y generan 600 mil millones de euros en ahorros anuales, de los cuales cerca de la mitad termina invirtiéndose fuera del bloque comunitario, principalmente en Estados Unidos.
Regulación inteligente para detonar el crédito
Ante las restricciones que enfrentan las finanzas públicas gubernamentales para asumir estas inversiones, la presidenta de Santander subrayó el papel crucial de la banca privada, institución que provee el 75 % del crédito empresarial en la eurozona y el 90 % de los préstamos hipotecarios y familiares.
En ese sentido, hizo un llamado a los organismos reguladores para simplificar y actualizar los marcos normativos, garantizando que el flujo de capital hacia sectores productivos se realice con agilidad y sin comprometer la estabilidad del sistema.
" "Requerimos una regulación y supervisión inteligentes; no una desregulación, sino una recalibración y un marco más sencillo, no más débil. La resiliencia es la base. El crecimiento es el objetivo. La inversión es el puente", concluyó.