Yucatán.– Este lunes, la zona arqueológica de Chichén Itzá retomó sus actividades habituales tras permanecer cerrada durante 13 días debido a un conflicto entre artesanos locales y autoridades de los tres niveles de gobierno. El bloqueo, que impidió el acceso a los visitantes, concluyó tras la firma de un acuerdo que busca equilibrar las demandas de los comerciantes con la operación del nuevo Centro de Atención a Visitantes (Catvi).
El acuerdo final
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en conjunto con el Patronato Cultur del gobierno de Yucatán, informó que el conflicto se resolvió mediante una estrategia de reordenamiento. El consenso establece que los artesanos que ya contaban con espacios de venta dentro de la zona arqueológica podrán permanecer en sus puntos habituales.
Por otro lado, los comerciantes clasificados como "nuevos" serán trasladados a las instalaciones del nuevo Catvi, ubicado en una zona apartada del acceso principal. Para garantizar el orden, ambas partes acordaron:
- Respeto al censo: Se reconocerán exclusivamente los lugares registrados en el censo elaborado en 2025.
- Restricción de ingresos: No se permitirá el acceso a nuevos vendedores no contemplados en el registro oficial.
- Reubicación: Los comerciantes que operaban en el acceso antiguo serán redistribuidos entre la nueva entrada y las inmediaciones del Cenote Sagrado.
Normalización de actividades
La dirección del INAH en Yucatán aseguró mediante un comunicado que existe la infraestructura necesaria para albergar a los artesanos dentro del territorio arqueológico sin comprometer la conservación del sitio ni la experiencia de los visitantes.
Con la liberación de los accesos, los turistas volvieron a ingresar este lunes a la antigua ciudad maya. Este episodio subraya la compleja dinámica entre el desarrollo turístico de alto nivel, representado por el nuevo Catvi, y la economía artesanal tradicional que ha sido el sustento de las comunidades locales durante décadas.