Como lo anticipamos, el jueves Torreón tendrá nuevo alcalde… formalmente, porque Miguel Ángel Riquelme tomó las riendas del ayuntamiento desde hace días. El caso es que los menos entusiasmados con la transición son “Los Romanitos”… ¡Y cómo no!
Sin venganzas, ni revanchismos, lo que viene para el gobierno municipal es orden y control.
La lista negra
Conforme se acerca la llegada de Miguel Ángel Riquelme a la alcaldía de Torreón, crecen las versiones sobre los cambios que vendrán en distintas áreas del gobierno municipal. Ya se había mencionado a Roberto “Bobe” Escalante, gerente del SIMAS, y a Johan Uribe, coordinador de Comunicación Social, como funcionarios con pocas posibilidades de mantenerse en el cargo. Pero la lista es más larga.
Entre los nombres que aparecen con insistencia está Gustavo Muñoz López, director de Ordenamiento Territorial y Urbanismo. Las quejas acumuladas de empresarios y desarrolladores afectados por decisiones tomadas desde esa oficina lo colocan en una posición complicada.
También figura Pablo Fernández Llamas, director de Inspección y Verificación, quien llegó al cargo bajo el cobijo de Ernesto Cepeda, hijo del fallecido alcalde Román Alberto Cepeda. Su gestión ha estado rodeada de cuestionamientos desde hace tiempo y difícilmente pasará inadvertida en la revisión que se realiza de la administración.
Más casos
Otro integrante de la lista indeseable es Roberto Barrios, director de Ingresos. Los conflictos que mantiene con el sindicato de burócratas municipales parecen motivo suficiente para que tenga prácticamente un pie fuera del gobierno local.
Y en la lista aparece también Óscar Luján. Fue tesorero en la pasada administración y actualmente ocupa la Contraloría. Aunque ha optado por un perfil discreto, sigue bajo observación por las irregularidades detectadas durante su paso por Tesorería y por la falta de acciones contundentes frente a observaciones que terminaron autorizadas desde su propia oficina.
Duda fastidiosa…
En la lista hay más, incluso unos que bajaron el perfil. ¿Adivinan?