El Sol de México | Ciudad de México.— En “Engendro”, una inquietante cinta de terror psicológico, Rupert Grint y Seidi Haarla exploran los rincones más oscuros de la maternidad y los límites de lo humano frente a lo desconocido. “La realidad puede ser más aterradora que cualquier fantasma”, confiesa el actor en entrevista con El Sol de México.

La vida real puede ser mucho más aterradora que los temas sobrenaturales, coinciden ambos protagonistas, quienes aseguran que el terror de lo que un humano vive en el día a día sobrepasa, por mucho, a temas que tienen que ver con fantasmas o monstruos.
" Lo sobrenatural no me parece tan interesante en comparación con la vida real”, afirmó Seidi Haarla, mientras que para Grint, “la realidad que muestra la película es algo con lo que muchas familias pueden identificarse, pero al mismo tiempo deja espacio para la mitología o para una lectura sobrenatural. Es una obra completamente abierta a la interpretación”.
“Engendro” plasma el terror y lo complicado que puede ser la maternidad, ayudado, en gran medida, con recursos que podrían ser sobrenaturales. Sin embargo, parece no existir nada demoniaco en esta historia, prueba de ello es que en una de las escenas hay un ritual del bautismo.
La cinta narra la historia de “Saga” (Haarla) y “Jon” (Grint), una pareja que se muda a una casa rodeada de bosque en Finlandia. Es una mansión deteriorada en la que “Saga” vivió su infancia. Según la leyenda que rodea esa área, el bosque siempre reclama lo que es suyo. En este ambiente, procrean a su primogénito. Su adaptación al mundo, a sus padres, incluso la creación del vínculo con la madre, se muestran en la historia.
" Creo que hay muchas capas en la creación de mi personaje: el conocimiento personal que tengo a partir de mis propias experiencias como madre y también mi conocimiento de haber sido un bebé en esta vida. Pero también creo que tiene que ver con la imaginación y con la capacidad de conectar con todos los distintos tipos de maternidades”, indicó la actriz.
Mientras “Saga” enfrenta los cambios que llegan con la maternidad, “Jon” parece vivir en su propio mundo. Si bien intenta ayudar, la llegada del bebé provoca un quiebre inminente en su relación. Al encontrarse en lugar distinto, con un idioma que no conoce del todo, “Jon” se siente aislado y su manera de enfrentarlo es reparando los desperfectos de la casa que habitan.
Con información de El Sol de México