La planta potabilizadora del proyecto Agua Saludable para La Laguna concluyó al 100 por ciento su construcción, con una inversión final cercana a los 14 mil millones de pesos, y se encuentra actualmente en operación para suministrar agua potabilizada a nueve municipios y cientos de comunidades de la región.
Durante un recorrido por las instalaciones, Gabriel Riestra Beltrán, director del Organismo de Cuenca Centrales del Norte, explicó que la planta, considerada la tercera más grande de México en su tipo, fue diseñada con una capacidad máxima de hasta 7 mil 200 litros por segundo, aunque cada uno de sus 10 módulos puede operar en un rango de entre 630 y 720 litros por segundo. Actualmente trabajan tres módulos, es decir, alrededor del 30 por ciento de la capacidad instalada, de acuerdo con la demanda actual.
Riestra Beltrán destacó que la capacidad máxima de la infraestructura fue proyectada con una visión de largo plazo, para atender el crecimiento de la población durante los próximos 50 años. Sin embargo, explicó que el volumen de agua que se potabiliza se ajusta al consumo y a las necesidades de los organismos operadores, por lo que no es necesario mantener activos los 10 módulos de manera permanente.
En promedio, el sistema está entregando alrededor de mil 600 litros por segundo, con picos de hasta mil 800 litros por segundo, mientras que la infraestructura tiene capacidad para suministrar inicialmente hasta 3 mil 840 litros por segundo conforme los organismos operadores completen sus conexiones y redes de distribución.
El proyecto contempla 45 puntos de entrega, a través de los cuales el agua debe incorporarse a las redes municipales para llegar a los usuarios finales. La cobertura considera municipios de Durango y Coahuila, entre ellos Gómez Palacio, Lerdo, Mapimí, Tlahualilo, Torreón, Matamoros, Viesca, San Pedro y Francisco I. Madero, además de alrededor de un centenar de ejidos.
El funcionario, señaló que, para cubrir el 100 por ciento de la demanda que corresponde al proyecto de Agua Saludable, todavía serían necesarios entre mil 300 y mil 400 litros por segundo adicionales, aunque aclaró que el cálculo debe realizarse con base en el consumo considerado para el proyecto y no necesariamente en los volúmenes que actualmente manejan algunos organismos operadores.
La infraestructura fue concebida para suministrar entre 200 y 250 litros por habitante al día en zonas urbanas y 150 litros en comunidades rurales. En este sentido, consideró indispensable que los organismos operadores avancen en la rehabilitación y modernización de sus redes, así como en la medición del agua que reciben y distribuyen.
"Agua Saludable para La Laguna es de la Laguna, no es de Conagua, no es del Gobierno Federal, es de todos y cada uno de los que vivimos en La Laguna. Es un éxito para la Laguna".
Del agua cruda a la potabilización
El recorrido por la planta permitió conocer el proceso mediante el cual el agua superficial inicia su transformación antes de ser enviada a los municipios. El líquido llega a la planta después de recorrer aproximadamente 6.5 kilómetros desde la infraestructura de bombeo, para ingresar a la caja de llegada, donde comienza el proceso de potabilización.
En este punto se encuentran los 10 canales correspondientes a cada uno de los módulos de tratamiento. El primer paso consiste en una inyección de cloro, utilizada para iniciar el proceso de oxidación y eliminar algas, microorganismos, bacterias y otros elementos presentes en el agua proveniente de fuentes superficiales.
Posteriormente se incorpora sulfato de aluminio, un compuesto utilizado para provocar la floculación, proceso mediante el cual las partículas suspendidas en el agua comienzan a agruparse y formar pequeños flóculos que, por su peso, se separan progresivamente del líquido.
Durante el recorrido se pudo observar cómo el agua pasa de una apariencia turbia y lechosa a una condición cada vez más clara, mientras los materiales sólidos se concentran en el fondo de los módulos. Sin embargo, aunque visualmente el agua ya parece limpia, todavía debe pasar por una etapa adicional de filtración.
En los filtros se retiene la materia que pudiera permanecer después de los procesos de oxidación y floculación. Cuando un filtro alcanza el límite de su capacidad, se realiza un lavado de abajo hacia arriba con agua y aire para retirar el material acumulado. Los lodos generados durante el tratamiento son separados y el agua recuperada vuelve al proceso de potabilización, con el objetivo de evitar desperdiciar el recurso.
La calidad se revisa tres veces al día
La operación de la planta incluye un sistema permanente de monitoreo de la calidad del agua. De acuerdo con el funcionario, se realizan tres puntos de revisión diarios durante los 365 días del año.
El primer análisis se realiza cuando el agua llega a la planta, con el propósito de conocer sus condiciones y determinar la cantidad de productos químicos necesarios para su tratamiento. El segundo se efectúa durante el proceso de floculación y el tercero corresponde al agua que ya está lista para su suministro.
Gabriel Riestra Beltrán explicó que la planta cuenta con un laboratorio propio para realizar las mediciones constantes y, además, se trabaja con un laboratorio certificado. A esto se suma la supervisión de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en Durango, cuyos representantes realizan visitas mensuales, toman muestras y entregan sus propios resultados para compararlos con los análisis internos.
El funcionario aseguró que los resultados de calidad son públicos y sostuvo que el agua se revisa diariamente para verificar el cumplimiento de la normatividad aplicable.
Un sistema que requiere energía y mantenimiento permanente
A diferencia de los pozos, donde el agua debe ser extraída desde distintas profundidades y posteriormente bombeada hacia tanques y redes, el consumo energético de la planta potabilizadora representa, de acuerdo con Riestra Beltrán, un volumen equivalente al utilizado por aproximadamente tres o cuatro pozos de la región.
La planta cuenta además con cinco sistemas de generación eléctrica de emergencia, cada uno con capacidad para respaldar dos módulos de potabilización, mientras que la infraestructura de bombeo dispone de un sistema adicional.
Estos equipos permitirían mantener la operación entre 24 y 36 horas sin suministro eléctrico externo, aunque, al funcionar con diésel, pueden continuar operando durante periodos más prolongados siempre que se garantice el combustible.
El sistema también se encuentra sujeto a un programa de mantenimiento preventivo y mayor. Actualmente se realizan trabajos en los equipos de bombeo de manera escalonada: se retira una bomba de operación para darle mantenimiento y posteriormente se interviene otra, con el objetivo de evitar una suspensión total del suministro.
"Ya va para tres años la producción de agua en Agua Saludable para La Laguna y hay sistemas de mantenimiento mayor que ya estamos realizando. Tenemos que mantenerlo con el fin de que no se detenga el sistema de agua".
La seguridad, otro punto crítico de la operación
Uno de los sectores de mayor cuidado dentro de la planta es el área de cloración, donde se encuentran los tanques de cloro gas utilizado durante el proceso de potabilización.
Por tratarse de una sustancia de alta peligrosidad, el área permanece completamente cerrada y cuenta con sistemas de seguridad y detección de fugas. En caso de que los sensores detecten presencia de cloro, un sistema de extracción de emergencia comienza a operar de inmediato para retirar el gas del área.
La infraestructura también dispone de alarmas y protocolos específicos para la manipulación de los tanques, cuya operación requiere personal capacitado y medidas estrictas de seguridad.
El siguiente reto: llevar el agua a las redes municipales
Con la construcción de la planta concluida, el siguiente desafío se encuentra fuera de sus instalaciones: conectar y fortalecer las redes de distribución de los organismos operadores para que el agua potabilizada pueda llegar a más usuarios.
El titular de Cuencas Centrales del Norte, señaló que Conagua trabaja de manera coordinada con los municipios y organismos operadores, aunque corresponde a cada uno de ellos administrar sus propias redes y garantizar la distribución del agua dentro de sus territorios.
En ese proceso, la medición ocupa un papel central. Los 45 puntos de entrega cuentan con medidores, lo que permite conocer el volumen que recibe cada organismo y relacionarlo con la población a la que se suministra.
El funcionario insistió en que Agua Saludable para La Laguna no puede resolver por sí sola los problemas de infraestructura que existen en las redes municipales, por lo que será necesario continuar con la rehabilitación, medición y modernización de los sistemas de distribución.
El proyecto, dijo, entra así en una nueva etapa: la obra civil de la planta está terminada y la infraestructura de potabilización se encuentra operativa; ahora el crecimiento del suministro dependerá de la incorporación gradual de los organismos operadores, la ampliación de sus redes y la capacidad de distribuir el agua en las ciudades y comunidades de La Laguna.