Ciudad de México.- Ulises y Gerardo, conocidos como "Tamborín" y "Tony Pecas", payasos dedicados a animar fiestas infantiles, quedaron en libertad tras permanecer siete años presos por un delito que, según la defensa, nunca cometieron.
Una fiesta que se volvió una pesadilla
En 2019, ambos fueron contratados para amenizar un evento para adultos en Nezahualcóyotl, Estado de México. Al llegar notaron que les faltaban unas calcetas de su vestuario y salieron a conseguirlas mientras la hermana de uno de ellos, también payasita, les llevaba lo que faltaba. En el trayecto se percataron de que dos sujetos en motocicleta los seguían y, al sentirse en riesgo por encontrarse en una zona desconocida, pidieron ayuda a un grupo de vecinos.
De víctimas a acusados
Los sujetos que los seguían acusaron a los payasos de intentar secuestrar a una menor, versión que los vecinos creyeron y que derivó en una agresión en su contra. Cuando "Tamborín" y "Tony Pecas" pidieron auxilio a la policía, los elementos tomaron como válida únicamente la declaración de los vecinos y los trasladaron al Ministerio Público, donde inició el proceso penal. La madre de la menor declaró que los payasos intentaron llevársela en una motoneta que dejó de funcionar metros adelante, obligándolos a empujarla. Las autoridades desestimaron como pruebas el contrato de la fiesta y videos del altercado, y en agosto de 2022 ambos fueron sentenciados a 17 años y seis meses de prisión.