Un familiar de los dos jóvenes señalados por irrumpir en la Escuela Secundaria General Número 13, ubicada en el ejido La Unión, aseguró públicamente que desde meses atrás había advertido a los padres sobre conductas que consideraba preocupantes.
A través de una publicación en redes sociales, manifestó que los jóvenes no se encontraban bajo los efectos de alcohol o drogas al momento de los hechos y sostuvo que, desde tiempo atrás, habían mostrado comportamientos que, desde su perspectiva, requerían atención.
De acuerdo con su testimonio, los jóvenes solían apartarse durante reuniones familiares, salir sin informar a dónde se dirigían y posteriormente regresar con objetos que, según afirmó, le generaban preocupación. También señaló que uno de ellos realizaba dibujos y expresaba comentarios que calificó como extraños.
Afirmó que él y otras personas habían hablado en distintas ocasiones con los padres para advertirles sobre estas conductas; sin embargo, aseguró que las respuestas recibidas fueron que se trataba únicamente de jóvenes que no encajaban con la sociedad y que debían dejarlos ser.
En su publicación también hizo referencia a una supuesta quema de una motocicleta ocurrida tiempo atrás, así como a la relación de los jóvenes con otros grupos de motociclistas.
Expresó además su vergüenza y enojo por lo ocurrido en la secundaria, particularmente por la muerte de una docente y las lesiones ocasionadas a cuatro personas más.
Finalmente, responsabilizó también a los padres de los jóvenes por, según su versión, haber minimizado o permitido conductas que previamente habían sido señaladas por integrantes de la familia.