Saltillo, Coah.- Con motivo de la conmemoración de San Judas Tadeo, la Iglesia Católica ha reiterado aclaraciones fundamentales sobre una de las devociones populares más arraigadas en México. Aunque cada 28 de octubre miles de fieles abarrotan los templos para agradecer favores y testificar supuestos milagros, las autoridades eclesiásticas recuerdan cuál es el verdadero rol del apóstol dentro de la doctrina cristiana.
La figura de San Judas Tadeo, conocido como el patrono de las causas difíciles y desesperadas, goza de un fervor masivo que se aceleró en el país a partir de la década de 1980.
El origen de la devoción en México
De acuerdo con registros de medios católicos, la devoción fue introducida en territorio mexicano por los padres claretianos. Su popularidad creció exponencialmente en 1982, en medio de una severa crisis económica marcada por la devaluación, la pérdida de empleos y la desesperación de numerosas familias que encontraron en su figura un profundo signo de esperanza.
Sin embargo, con el paso de los años, el crecimiento de la devoción también propició la aparición de prácticas ajenas al cristianismo, asociando en ocasiones su culto con personas vinculadas a actividades delictivas en puntos de reunión como el Templo de San Hipólito en la Ciudad de México, situaciones que la Iglesia ha buscado corregir y encauzar hacia los valores evangélicos.
¿Intercesor o hacedor de milagros?
La Arquidiócesis Primada de México es enfática al señalar que San Judas Tadeo no obra milagros por sí mismo ni concede protección mágica. Su papel doctrinal es el de un intercesor ante Dios.
Esto significa que cuando un creyente invoca al santo, le pide que ruegue por sus necesidades en el cielo, siendo Dios la única fuente de gracia y poder. Cualquier resolución positiva o "milagro" es, por definición, una respuesta divina a la fe del orante.
Lo que la Iglesia aclara sobre la devoción:
No es fuente directa de milagros: Solo Dios puede concederlos; el santo actúa únicamente como canal de intercesión.
No es un amuleto: Su imagen no tiene propiedades mágicas, esotéricas ni guarda relación con cadenas de oración atemorizantes.
No protege actos ilícitos: La doctrina descarta que el apóstol proteja a quienes actúan al margen de la ley o fuera de los preceptos del Evangelio.
Distinción histórica: Es indispensable recordar que se trata del apóstol de Jesucristo y que no guarda ninguna relación con Judas Iscariote.
Las autoridades eclesiásticas concluyen que elevar una plegaria a San Judas Tadeo debe ser un ejercicio para acercarse a la misericordia divina y guiar la vida conforme a los principios cristianos, alejándose de supersticiones.